viernes, 17 de junio de 2011

¿Qué es RintiLand?

RintiLand, es decir, el nombre de este blog, es el sueño de toda una vida, una afición, un hobby, un pasatiempo, una manera de desconectar, de vivir con mi niña, con mi familia... Una forma de disfrutar del tiempo libre y de alejarme de los problemas de la vida cotidiana. Mi objetivo es compartir con vosotros el día a día (o semana a semana, mes a mes, año a año,...) de cómo evoluciona este sueño de la infancia llamado RintiLand y que puede que un día se haga realidad (al menos voy a intentarlo).

Un 6 de enero de hace algunos años (30 más o menos, que tampoco soy tan viejo, tengo 36, jeje), mi hermano y yo nos despertamos más pronto de lo habitual... normal, era el día de Reyes y esa noche se hace eterna para todos. Como fuímos niños buenos, sus Majestades de Oriente nos hicieron un regalo muy especial:

Un IBERAMA...



Exacto, un precioso tapiz de poco más de un metro de largo por unos setenta centímetros de ancho de hierba artificial de tres milímetros de altura surcado por una serie de huecos más claros que parecían marcar el dibujo de lo que, en el futuro, estaría plagado de vías. Sí, unas pequeñas vías de ferrocarril que cabían en nuestras pequeñas manos. Nuestro primer tren eléctrico en miniatura.

Y eso no fue todo, junto a ese Iberama sus Majestades trajeron un "Set de iniciación", con las primeras vías, una locomotora roja y negra preciosa y 3 vagones de viajeros (después supe que los llamaban "coches", pero para mí eran vagones).

El gusanillo de los trenes acababa de entrar en mis venas para siempre :-)

Rintintín apareció en mi vida unas cuantas vías y trenes más tarde. No es más que un pequeño perrito de peluche, de color verde y con orejas negras (sí, un poco raro para ser un perrito), que siempre estuvo por allí cerca, a mi lado, mientras iba haciendo crecer mi mundillo de trenes en miniatura. Pero para mí es mucho más que un simple peluche. Él siempre estuvo allí, me acompañó en los avances, los retrocesos, las alegrías y los disgustos de ese pasatiempo con el que me pasaba las pocas horas de las vacaciones en las que podía disfrutar de mis trenes.

Años después llegó la era informática, de internet, de los foros y los blogs. Así que el mejor alías posible para darme de alta en las webs relacionadas con este mundillo mágico de los trenes en miniatura era ese mismo: Rintintín.

Pasaron los años, algunos de barbecho en los que estuve desconectado de los trenes por los estudios y los trabajos, muchos proyectos para mejorar mi modesto Iberama y... un día conocí a mi niña, nos casamos, compramos una nueva casa y somos muy felices (para describir esta última frase necesitaría otro blog, varios libros y aún así sería imposible, me quedaría corto). Y con la nueva casa, un enorme espacio de 3,15 x 0,95 m quedaba disponible para mis "fechorías" ferroviarias.

RintiLand acababa de nacer.

Esta primera entrada del blog se la quiero dedicar a todas las personas que me han ayudado a cumplir mis sueños, o a intentarlo al menos: por supuesto a mis padres, mi hermano, mi mujer, los "peques", mi primo Pascual y, cómo no, a Rintintín.

Espero que os guste el blog, prometo que las próximas entradas serán mucho más breves :)

Un abrazo a todos.
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