sábado, 1 de junio de 2013

Conjunto modular Club-N: Empezando a trabajar con la carpintería (Capítulo 2)

¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches!

Hoy os voy a hablar de nuestras primeras jornadas de trabajo para montar nuestro conjunto de módulos en escala N y es que, una vez hecho el diseño por ordenador, tocaba cortar maderas. Paco y Javi, mis compañeros de "aveNtura", estaban dispuestos a darlo todo, y también Alfonso se unió a nosotros para colaborar en todo lo que pudiera.
 
Lo primero de todo fue ubicarnos en el local, por suerte era bastante amplio y teníamos un buen par de mesas para poder trabajar, así que todo facilidades. Los días anteriores hicimos acopio de vías PECO (de código 55 que son más realistas al tener el raíl más bajo de lo habitual), las cabeceras de los módulos del Club-N (cortadas con láser para que sean todas iguales), y maderas varias.
 
 
El programa WinTrack permite imprimir el plano a escala 1:1 con el tipo de papel que se desee. Por desgracia, mi impresora sólo admite papel A4, así que me tocó imprimir 35 hojas (sí, 35) de plano que, pacientemente, estuve uniendo con celo la tarde anterior para poder tenerlo listo a tiempo. No tenía muy claro si nos iba a ser del todo útil tener el plano a escala real, pero ya que el programa me daba esa opción, pues me puse a ello. Fue mano de santo, como os contaré después...
 

Paco tenía muchas ganas de trabajar (le encanta cortar madera más que a un castor) así que ya nos trajo los cajones base de los módulos cortados y pegados. Sólo teníamos que atornillar los cabeceros y empezar a plantear el diseño sobre el conjunto.
 

 
Una vez colocados los cabeceros, colocamos todos los módulos en su posición para ponerles unos tornillos con mariposa, y que quedara el conjunto unido y fijo.



 
Aprovechamos los 2 cabeceros que nos restaban para ubicarlos en el centro de los 2 módulos traseros, de forma que se mantuvieran así las medidas del conjunto:
 
 
Con los 4 módulos en su sitio, tocaba poner el plano a escala 1:1 encima para ver cómo iban a ubicarse las vías. En principio, probamos a poner una vía flexible con chinchetas, pero... ¿cómo íbamos a saber luego dónde ubicar la vía exactamente?
 

Se nos ocurrió una idea ingeniosa... Marcar sobre la madera el recorrido de las vías con un puntero que hiciera agujeros en la misma, ¡menos mal que teníamos el plano a escala 1:1!



Aplicando la misma idea, empezamos a marcar las rampas, y a darle caña a la caladora, la especialidad de Paco :-)
 

 
Mientras, otros íbamos ubicando ajustando las primeras vías para ver cómo quedaban en el cabecero de módulo, ayudado por una galga metálica que nos dieron en el Club-N, y colocando con mucho cuidado las bases en las que apoyarán las vías en los extremos de los módulos...
 


 
También había que ir marcando el lecho donde irá ubicado el río, para dejarlo ya cortado y el hueco hecho:
 



 
Y, por supuesto, ya aprovechamos para ir poniendo las rampas de subida a la montaña, cortando tacos de madera, calibrando la inclinación para que la subida fuera progresiva y evitar saltos o subidas demasiado bruscas:
 


 
Para finalizar la jornada completita de trabajo, aún nos dio tiempo a rellenar de malla metálica el lecho del río, ponerle un poco de papel de cocina mojado con mezcla de agua y cola blanca, y dejarlo secar. Así como marcar con rotulador indeleble el recorrido que debe tener la vía aproximadamente (aprovechando las marcas que hicimos con el puntero anteriormente):
 
 
 
 
 
Y tras una dura sesión de trabajo, esto empezaba a tomar forma, ¿no creéis? Seguiré contándoos en próximos capítulos... :-)
 
Saludos.
 
 
 
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