domingo, 10 de noviembre de 2013

Conjunto modular Club-N: Añadiendo escayola a la montaña (Capítulo 5)

¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches!

Vuelvo a escribir tras mucho tiempo sin hacerlo, lo siento, pero la vida últimamente no me da para más... Así que hoy os voy a contar el 5º capítulo de nuestra aventura con el conjunto de módulos que estamos creando desde hace un tiempo.
 
Esta reunión la tuvimos ya hace unos meses, pero por contar las cosas en su orden cronológico os la pongo ahora, aunque sea con retraso. Ese fin de semana avanzamos muchísimo, al menos el trabajo dio sus frutos y no tuvimos contratiempos importantes. Seguimos trabajando la montaña, añadiendo papel de cocina empapado en agua con cola blanca y, posteriormente, la escayola a la que tratamos antes de secar para darle apariencia rocosa.

Continuamos donde nos quedamos en la última reunión, añadiendo la tela metálica a la parte de la montaña del módulo delantero, que se nos quedó pendiente:


 
Una vez preparados ambos lados de la montaña, tenemos que empezar a pegar papel de cocina con la mezcla de agua y cola blanca. Para no tener problemas, y como los módulos tendrán que estar unidos cuando pongamos la escayola (con el fin de que ambos lados de la montaña coincidan lo más aproximadamente posible), pusimos papel de aluminio en una plancha fina de madera que colocamos entre ambos módulos, evitando así que la cola se pegue entre ellos:


 
Después, sólo teníamos que empezar a colocar la base de papel de cocina empapada en agua con cola blanca. Con paciencia, se fue cubriendo toda la zona montañosa:
 
 
 
 
 
A partir de aquí, nos toca preparar la escayola y extenderla rápidamente antes de que empiece a fraguar y sea imposible manejarla:
 
 

Y el resultado de poner la escayola, antes de tratarla, es el siguiente:




Antes de que la escayola fraguara del todo, necesitamos darle forma a la roca para evitar que tenga ese aspecto tan liso y poco real. Para ello, nos apoyamos en una espátula, destornillador, punzón o lo que nos pueda servir para raspar la escayola y darle la forma deseada. Parece que no nos quedó nada mal:
 

 


 
También aprovechamos para poner escayola en la base del río, sobre la que se asentará el lecho del mismo en el futuro:
 
 
Y esto fue todo por hoy, en la siguiente sesión nos encargamos de empezar a pintar la base de la montaña en colores rocosos, y a poner un poco de hierba, montar algunas vías... pero todo eso os lo contaré en el Capítulo 6.
 
¡Hasta pronto!
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